Cuando un padre ve a su hijo dormir con la boca abierta, o nota que respira constantemente por la boca mientras ve la televisión, a menudo lo descarta como un hábito inofensivo y temporal.
En la realidad clínica, la respiración bucal crónica durante la infancia es una emergencia del desarrollo. Altera permanentemente la trayectoria del crecimiento de los huesos faciales del niño, el desarrollo de su mandíbula y la alineación de sus dientes adultos.
El Poder de la Lengua
En un niño sano que respira exclusivamente por la nariz, la boca está cerrada y la lengua descansa firmemente contra el paladar (el techo de la boca).
La lengua es un músculo increíblemente poderoso. A medida que el niño crece, la presión constante de la lengua contra el paladar ensancha físicamente la mandíbula superior en una hermosa y amplia forma de U. Debido a que el techo de la boca es también el suelo de la cavidad nasal, una mandíbula ancha crea naturalmente una vía respiratoria nasal vasta y despejada.
La Cascada de la Respiración Bucal
Si un niño desarrolla amígdalas agrandadas, alergias severas o congestión crónica, se ve obligado físicamente a abrir la boca para respirar.
Cuando la boca se abre, la lengua cae instantáneamente del paladar. Se pierde todo el andamiaje estructural.
- La Mandíbula Estrecha: Sin la lengua empujando hacia afuera, las mejillas empujan hacia adentro. La mandíbula superior colapsa en una forma de V estrecha y restringida.
- Apiñamiento Severo: Debido a que la mandíbula nunca se ensanchó por completo, no hay absolutamente espacio para los dientes adultos cuando erupcionan. Esto conduce a un apiñamiento dental masivo y a la necesidad de una ortodoncia intensa.
- Síndrome de Cara Larga: Debido a que la boca está siempre abierta, los músculos faciales del niño alteran su tono de reposo. En lugar de que la cara crezca hacia adelante, la mandíbula inferior comienza a crecer hacia abajo. Esto da como resultado un perfil facial alargado y plano, un mentón retraído y ojos que parecen "cansados".
La Intervención Temprana es la Clave
El crecimiento craneofacial se completa en casi un 90% a los 12 años. Esperar a evaluar la mandíbula de un niño hasta que sea adolescente es demasiado tarde.
Si se detecta entre los 5 y los 9 años, un dentista puede utilizar expansores palatinos y terapia miofuncional (ejercicios de la lengua) para ensanchar físicamente la mandíbula superior del niño, reabrir su vía respiratoria nasal y obligar a que la cara crezca correctamente hacia adelante en lugar de hacia abajo.
¿Su hijo respira constantemente por la boca, ronca fuertemente o sufre de congestión nasal crónica? No espere. La ortodoncia pediátrica interceptiva puede corregir permanentemente su crecimiento facial y asegurar su vía respiratoria de por vida. En Órale Care, realizamos evaluaciones integrales de las vías respiratorias pediátricas para identificar bloqueos estructurales al instante. Reserve hoy mismo una evaluación de vías respiratorias pediátricas.

Dra. Mariam Tariri
Lead Dentist, DDS
Dr. Mariam Tariri is a graduate of the University of Washington School of Dentistry and is dedicated to providing conservative, precise dental care to the Kirkland community. She is an active member of the ADA and WSDA.
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